domingo, 28 de julio de 2013

Los Sonor - Discografía Completa (1961-1965)

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Biografía de Los Sonor

En 1960, Carlos Guitart (contrabajo y bajo eléctrico) regresa a Madrid tras finalizar la mili con la idea de montar un conjunto musical. Convence a su amigo José Luis -Joe- González (piano y órgano) para que le acompañe en esta aventura. A través de un programa de radio conocen a José Antonio Otero (guitarra) y a un cantante llamado Manuel Escobar, que nada tiene que ver con el del carro. Ésta es la primera formación con la que Los Sonor comienza a actuar, haciendo versiones de Everly Brothers, Dion and the Belmonts y, en general, éxitos de estilo vocal du-dua. El cuarteto carece de batería y se las arregla con músicos contratados o amigos de otros grupos.

Pronto José Antonio abandona el grupo y es sustituido por Luis Eduardo Aute (guitarra y voz), actuando en el programa de televisión Salto a la Fama. Poco después Aute deja también el grupo, y momentáneamente la música, para ser sustituido por Fernando Sánchez (guitarra). Gracias a las influencias del director de la revista Discóbolo, les sale un contrato con RCA para hacer su primer EP. Cómo sería la promoción que ellos mismos se pagaron la foto en blanco y negro, que después colorearon con lápices de colores para dar un poco de vistosidad a la portada. La tirada fue de 250 ejemplares. Ese mismo 1961 participan en el Festival de Benidorm con la canción “Fronteras”, con la que ganan el premio de interpretación. A finales de ese año, publicarán su tercer EP, en el que aparece “Esa chica alborotada”, primer éxito popular de Los Sonor.

En 1962 Manolo Díaz va a sustituir en la guitarra a Fernando y Los Sonor van a abandonar su estilo melódico de voces bien timbradas para pasarse al baile de moda, el twist, adaptando temas tan conocidos como “El relicario” a este nuevo ritmo. Metidos en danza moderna, en los siguientes discos amplían el repertorio a otros nuevos ritmos como el madison o el hully gully. En esta época, por fin, entra con ellos un batería fijo, Jorge Matey. Son uno de los conjuntos más populares del país y aquel verano se hartan de actuar por toda España, pasando una temporada en Mallorca. La isla se convertirá en destino obligado de trabajo veraniego en los siguientes años.

El padre de Manolo Díaz trabaja de ingeniero en el Canal de Isabel II y envía a su hijo a Liberia con un contrato de trabajo en aquel lejano país africano. Otra vez sin guitarra. Esta vez el sustituto será Antonio -Tony- Martínez. Con esta formación graban en 1963 su último disco para RCA, "Las Hijas de Elena" (RCA, 1963), con el corte homónimo en cabecera. Este tema forma parte de la banda de la película de igual título de Mariano Ozores (1963) protagonizada por las gemelas Pili y Mili.

En 1963 Los Sonor cambian de compañía discográfica y fichan por Philips, modificando radicalmente su estilo para convertirse en un grupo eminentemente instrumental, una especialidad que hacía furor entre los grupos y aficionados de la época. En su nuevo sello grabarán varios EP en los que simultanean temas cantados con piezas instrumentales. Alcanzan un notable éxito con clásicos del surf y el rock instrumental como “Barracuda” o “Diamantes”.

En 1964 Manuel Escobar deja el grupo para iniciar una carrera en solitario. También por esas fechas deja el grupo el organista Joe González, que será reemplazado por Manolo Fernández. A pesar de la salida de dos fundadores del grupo, 1964 es su mejor año con sus dos grandes hits instrumentales “Campanilleros” y “Los cuatro muleros”, éste último un tanto oscurecido por la versión de Los Pekenikes, que vendió bastante más que la de Los Sonor. Ese mismo año harán una gira por Francia. A su vuelta, compaginarán su carrera con el papel de banda de acompañamiento de Miguel Ríos y aún sacarán tiempo para participar en la película “Abajo Espera la Muerte” (Juan de Orduña, 1964).

Tras la campaña de verano de 1965 realizada casi por completo en Mallorca, Carlos Guitart, alma del grupo, lo va a dejar para iniciar una nueva aventura musical. Lo mismo va a hacer Jorge, el batería. A finales de 1965 los dos Sonor que aún quedaban libres, Tony Martínez y Manolo Gonzalez, se reúnen en Madrid con algunos miembros de Mick and the Runaways, con los que habían alternado en su último verano mallorquín y, como no tenían nada mejor que hacer, deciden finiquitar Los Sonor y fundar un nuevo conjunto, que meses después sería bautizado en un programa radiofónico como Los Bravos.

Los Sonor transitaron en su carrera por numerosos estilos y fueron el auténtico buque escuela del rock madrileño. Su característico sonido pulido y elegante se adaptó sin problemas a las modas musicales del momento. Primero fue un grupo melódico vocal, después se pasaron a las adaptaciones de los bailes de moda. Más tarde los encontramos enrolados en el rock instrumental tipo Shadows o Ventures, y al final de su carrera se apuntan al Spanish sound que adaptaba temas folclóricos a los ritmos e instrumentos actuales.

La práctica totalidad de los músicos que navegaron en este particular barco desarrollaron importantes carreras posteriores. Manuel Escobar realizaría una modesta carrera como solista bajo el nombre artístico de Enmanuel y a principios de los 70 cantará en el grupo La Compañía, con el que alcanzará un notable éxito. Luis Eduardo Aute se convertiría en uno de los compositores y cantantes más importantes de la música española. Carlos Guitart tras una breve estancia en Los Flecos, se encargaría de la promoción de Los Bravos y fundaría los sellos Sonoplay, luego llamado Movieplay, y Dial. Fallecería en accidente de tráfico en junio de 1979. Joe formó Los Pasos. Tony Martínez y Manolo Fernández formarían parte de Los Bravos. El segundo de ellos fallecería en 1968. Jorge Matey pasaría brevemente por Los Pekenikes y después por Los Beta Quartet y Los Archiduques. Manolo Díaz realizaría una importante carrera como solista y, sobre todo, como compositor para Los Bravos, Los Pasos y otros grupos. Fue ejecutivo y productor en CBS, donde llegaría a ocupar el puesto de presidente en su delegación en España y Universal Music Latin entre otros muchos cargos directivos en la industria musical. Seguramente muchas de estas carreras, fundamentales en el devenir de la música española, no habrían existido si antes sus protagonistas no hubiesen pasado por Los Sonor, lo que ha convertido a este grupo en un mito mil veces citado y muy pocas veces escuchado.

Fuente: Julián Molero - laFonoteca.net


lunes, 15 de julio de 2013

Lone Star (1963-2010)


Lone Star

Un muchacho, prácticamente un niño prodigio del piano clásico, es becado a finales de los 50 para ampliar estudios en Londres. Ese muchacho es Pedro Gené y tanto va a ampliar sus estudios que llegará hasta el incipiente rock and roll y los primeros pasos del rock instrumental. Cuando regresa a Barcelona en 1960, Pedro trae una guitarra eléctrica y un propósito en la cabeza: formar un grupo de rock y blues. El proyecto aún tardará en cristalizar y, además de Pedro (voz y guitarra) estarán en él, Enric Fuster (piano), Rafael de la Vega (bajo) y Enrique López (batería). Ensayan en la calle Conde de Asalto, cerca del Liceo y actúan con regularidad en locales como, el Kit Kat, La Cabaña y en el Texas. Allí, conocen a uno de los holandeses errantes que en esos momentos están desembarcando en la Ciudad Condal, el guitarrista Willy Nab, que va a completar el quinteto.

No será hasta 1963, cuando ya gozan de un cierto prestigio local, que serán fichados por EMI para una de sus divisiones españolas: La Voz de su Amo, grabando su primer EP con un número de Elvis, “Todo es parte de ti” como principal reclamo, pero con una inusitada, por aquellas fechas, muestra de rock blues titulada “My babe”. Tras ese disco, Enric Fuster dejará el grupo, que se convertirá, ya definitivamente, en cuarteto. El contrato con La Voz de su Amo incluye una clausula en la que la discográfica se reserva el derecho de elegir la mayor parte del repertorio y durante 1964 se suceden discos de poca entidad y variopinto contenido, alguno de ellos francamente mediocre. Ese año, también va a dejar el grupo Willy para regresar a su país y su puesto como guitarra solista va a ser cubierto por Joan Miró, que con el tiempo se convertirá, junto a Pedro, en el emblema de Lone Star.



A finales de 1964 van a grabar el cover español de “The house of the rising sun”, alcanzando por fin un éxito mayúsculo y vendiendo casi tantos discos como los propios The Animals. Son nº1 en Venezuela. A partir de ahí, casi se especializan en temas de este grupo y otras formaciones británicas de rhythm 'n' blues. Excelentes versiones de “Comprensión” o “Aquí en mi nube” van cimentando la fama nacional de un grupo que con su muñeco indio en primer plano se patea todo el territorio nacional.

En 1966 van a registrar su primer LP en el que tras bastantes tiras y aflojas, consiguen colocar seis canciones propias entre las que brilla “La leyenda” con la que inician su coqueteo con las músicas de procedencias eslava y oriental. En esos años de ensayos diarios y galas en los más diversos escenarios, Lone Star se ha convertido en una auténtica máquina de hacer rock. En esa época la mili de Joan hace que Alex Sánchez ocupe de forma interina la plaza de guitarrista, participando en la grabación de ese LP “Lone Star” (La Voz de su Amo, 1966). Este long play va a acabar de convencer a los responsables del sello de la necesidad de grabar canciones propias y dejarse ya de versiones. Al regreso de Joan, Lone Star comienza a dar conciertos de jazz para públicos minoritarios que asisten sorprendidos a la nueva propuesta del grupo, que, sigue también actuando como banda de rock de primera línea.

En 1968 ofrecen dos conciertos históricos, en el mítico San Carlos Club, de Barcelona, y en el Teatro Beatriz, de Madrid. El show se divide en dos partes. En la primera tocan rock and roll y rhythm' n' blues. En la segunda, Lone Star se transmuta en un grupo de cool jazz con una propuesta que recuerda en algún aspecto al Modern Jazz Quartet, con Pedro sentado al piano y Joan en el vibráfono. El espectáculo es incluido en el microprograma Festivales de España en el verano de ese año. Eso permitirá a Lone Star conseguir unos buenos beneficios y pasear sus músicas por los principales escenarios nacionales. Para contentar a todos, grabarán dos LP, uno dedicado al rock and roll más clásico y otro, al jazz.

De vuelta de tanto ajetreo, aún tendrán tiempo para hacer el mayor hit de toda su historia: “Mi calle”, una extraordinaria canción que marcará su destino y alcanzará un importante número de ventas. Al año siguiente revalidarán su éxito con “La trilogía” premiada por la SGAE como mejor canción española del año. Antes, Enrique López, su batería de siempre, dejará el grupo, entrando Luis Masdeu. Ya con él sentado tras los tambores realizan una larga gira centroeuropea, actuando en Suiza, Alemania, Austria y Francia. De ella regresarán con un album en vivo y cantado enteramente en inglés, que se publicará bajo el título “Spring 70” (EMI Odeón, 1970).


Mientras la mayor parte de sus contemporáneos se retiran de toda actividad musical, Lone Star sigue en la brecha y logra en 1970 su segundo gran hit con “Lyla”. Su calidad y su poder de adaptación les llevan a entroncar perfectamente con el hard rock y la música progresiva imperantes en ese momento. En 1972 grabarán un nuevo disco grande en todos los aspectos: “Es Largo el Camino” (Unic, 1972) y al año siguiente se despacharán con un nuevo disco en directo. Precisamente éste “¡Adelante! Rock en Vivo” (Unic, 1973) será el LP más vendido de su carrera. En el capítulo singles se apuntarán un nuevo triunfo con “My sweet Marlene”. Los viejos rockeros no mueren, pero se cansan y Rafael de la Vega va a dejar el grupo, siendo sustituido por Sebastián Sospedra, bajista que había formado parte de otro excelso grupo catalán: Los Salvajes.

Poco después, otro hombre llamado a ser histórico del rock catalán, Josep María Vilaseca -Tapi- se hace cargo de la batería. Con esta formación remozada, Lone Star ofrece el concierto más importante de su carrera, en 1974, siendo una de las primeras bandas de rock en actuar en el Palau de la Música de Barcelona, templo inviolable de la mejor música clásica.

Tras el fiasco de DIRESA, cuyo director les deja plantados sin pagarles los royalties y las ganancias del grupo, Lone Star está en un tris de desaparecer y en poco tiempo Pedro Gené queda prácticamente solo, al abandonar el grupo, primero Joan Miró y meses después Tapi y Sebastián. Pedro recurre a viejos conocidos, entrando de nuevo Alex Sánchez a la guitarra y Luis Masdeu como batería, cayendo el bajo en manos de Ricardo Acedo. La Estrella Solitaria renace y firma con el sello Phonic, con el que editarán dos nuevos long plays.

En 1978 vuelven a la actividad en plan revival los principales grupos barceloneses de los 60. Se reúnen de nuevo Los Sirex, Los Salvajes, Los Mustang, Los Gatos Negros, Los Cheyenes. Todos menos uno, Lone Star que no regresa, porque jamás se ha ido. Esa es la auténtica grandeza de una banda incombustible, fieles a su estilo y a su destino.


Todavía en 1982 realizarán un concierto memorable ante 120.000 personas en la recta de Montjuic, mano a mano con Eric Burdon, vidas paralelas que se unen en su ocaso musical. En aquella efemérides Lone Star son Pedro, Alex, Sebastián y el nuevo batería Jerónimo Martínez. En esa ocasión sonaron las canciones de su último LP “Viejo Lobo” (Auvi, 1982). Aún continuarán con distintos componentes algún tiempo más hasta disolverse. Incluso, realizarán un serio intento de regreso a mediados de los 90. Es igual, la leyenda Lone Star ya estaba escrita. Otros componentes no reseñados pasaron fugazmente por el grupo y veinte años largos dan para bastante más que un par de folios; sin embargo, quédense con la música de una de las mejores y más honestas bandas de la historia del rock español y, si desean adquirir alguno de sus discos, editados hasta la saciedad en distintos formatos y recopilaciones, háganlo sin mirar, pues cualquiera de ellos es de una calidad generalmente muy superior a la de sus contemporáneos de cualquier época. En 1996 se les rindió un multitudinario homenaje en su ciudad natal en el que participaron, entre otros, Loquillo, Manolo García, Teddy Bautista y Rosendo.

Es imposible hacer justicia en este breve espacio a una banda de esta envergadura y trayectoria. Sólo un detalle final: desde mediados de los 70, se les conoce simplemente como La Leyenda.

Fuente: Julián Molero - laFonoteca.net


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