viernes, 16 de mayo de 2014

Los Sirex - Los Sirex [LP Vergara] (1965)

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Los Sirex [Clic]

En junio de 1959 tres chicos que vivían en los aledaños de la Gran Vía de Barcelona forman un conjunto para imitar los éxitos rocanroleros que venían de los Estados Unidos. Son Guillermo Rodríguez Holgado (bajo), Manolo Madruga (guitarra solista) y José Fontseré (guitarra rítmica). Deciden desde el principio denominarse Los Sirex, nombre propuesto por Guillermo, que trabajaba en la fábrica de gafas de su padre y le gustó esta palabra que nombra un hilo de ajuste de los cristales a la montura.

Por el grupo pasa algún batería hasta que se queda como fijo Luis Gomis de Pruneda. En esa época el cantante es Santi Carulla, con el que se presentan al concurso de noveles “El Show de las 2” (Joaquín Soler Serrano) de Radio Barcelona. Quedan segundos tras un grupo instrumental llamado Los Mustang y Santi se va con ellos. Algún tiempo después Sirex y Mustang serían los dos grupos más emblemáticos de la Ciudad Condal y sus respectivos fans rivales a muerte. Buscan un nuevo cantante y se fijan en Antonio Miquel Cerveró (Leslie), que pronto se convertiría en el líder y portavoz del grupo.

En 1961 se presentan en El Pinar, una cita obligada para los conjuntos barceloneses de la época. El Pinar era una especie de explanada semicubierta en la que una autoescuela hacía sus prácticas, pero que los domingos ofrecía actuaciones de grupos musicales a las que asistían en ocasiones más de mil personas. Allí se consagran como ídolos jóvenes y son contratados en varios barrios para amenizar sus fiestas. En esa época Los Sirex visten de cuero, se tiran por el suelo, ponen poses de rockers made in USA, aunque eso vaya en perjuicio del sonido y los guitarristas den una nota por otra, detalle de escasa importancia en este asunto del rock bronca. Sus letras tienen algún problema de censura, su fama les precede y varias casas discográficas rechazan al grupo.

Aparecen en la película “Superespectáculos del Mundo” (Germán Lorente, 1963), que recorre los espectáculos de variedades de la noche barcelonesa. En el poster de esa peli aparecen anunciados como “Los Sirex y sus Guitarras Eléctricas”. En esta cinta interpretan el tema “Muchacha bonita”. Algunos jóvenes van a las tiendas de discos a comprar esa canción, pero el disco no existe. Por fin, Vergara los ficha y a principios de 1964 aparece su primer EP con dicho título como estrella.

Los Sirex cambian sus cazadoras de cuero por trajes al puro estilo mod, van abandonando el rockabilly inicial y se adaptan a los gustos beat que imperan en el momento, aunque manteniendo un inconfundible estilo y evitando en lo posible hacer covers de grupos ingleses, aunque en sus inicios no tuvieron más remedio que tragar con la costumbre impuesta por las casas discográficas de versionear en español temas que habían triunfado en los mercados anglosajones. Su potencial reside en su cantante Leslie y tras él, siempre en la sombra, Guillermo Rodríguez, bajista, compositor y arreglista de todos los temas del grupo. Un músico, éste último, de planteamientos instrumentales tan sencillos como efectivos, cuya sorda labor ha sido reconocida y valorada muchos años después por las nuevas generaciones de músicos.

A esa “Muchacha bonita”, siguen otros como el memorable “San Carlos Club”, en el que con la música de “Route 66” de Chuck Berry desarrollan un homenaje al lugar donde actuaban habitualmente. Ésta y otras canciones primerizas colocan al grupo en la primera fila de los grupos nacionales, pero les falta algo. Ese algo se lo va a proporcionar un compositor profesional, Laredo, que presenta, a través de la editora Músicas del Mundo una especie de copla titulada “La escoba”. Al grupo no les gusta nada. Leslie modifica la letra y Guillermo, a regañadientes, acepta hacer un arreglo moderno. El resto ya es conocido: nº 1 absoluto en 1965 y uno de los temas más populares del pop español de todos los tiempos. En la cara B de ese mismo disco, uno de los mejores temas de la banda: “El tren de la costa”. Este EP supera los cien mil ejemplares. En 1965 se calcula que el número de tocadiscos en España debía andar por medio millón o poco más. Así que calculen cómo sería el tamaño del éxito.

Entre 1964 y 1966 la actividad de Los Sirex es frenética. Actúan casi todos los días, con eventos tan importantes como el Festival en el Palacio de los Deportes de Barcelona junto a grupos como los suecos Spotnicks, Los Mustang, Los Diablos Negros y Lone Star. En julio de 1965 telonean a The Beatles en su única actuación en Barcelona. Cómo sería la actividad desplegada por el grupo que, tras esta histórica actuación, no se quedan a escuchar a los cuatro de Liverpool, sino que salen pitando hacia Calella, donde tocan tres horas después. En 1966 actúan en el Palacio de los Deportes de Madrid en el Festival de Ídolos que recoge los que se consideraban cinco grupos más famosos de la época: Los Relámpagos, Los Sirex, Los Mustang, Los Bravos y Los Brincos. También en esa época permanecen actuando casi a diario en Madrid, concretamente en la sala Imperator. Ahí comenzará una especial relación del grupo con la capital de España, a la que muchos años después dedicarían un disco. Por si todo esto fuera poco, se suceden los discos con canciones de éxito como “Que se mueran los feos”, que también alcanzaría el puesto cabecero de las listas, “Que bueno, que bueno” y ya en 1967 “Brindis” y “Faldas cortas, piernas largas”.

A partir de 1968 la estrella Sirex comienza a declinar un tanto, aunque todavía editarán trabajos tan importantes como un single con dos versiones magistrales: “¡Fuego!" y "Soy tremendo”, que de nuevo les auparán a los primeros puestos de éxito y ventas. En 1969 realizarán una larga gira por Sudamérica junto a Joan Manuel Serrat y Marisol. En 1971, en vísperas del nacimiento de la primera hija de Leslie y tras la retirada el año anterior de Luis, el batería del grupo, Los Sirex echan el telón para dedicarse a los negocios.

Pero ocurre que cuando se es un purasangre no hay más remedio que galopar. En 1977, en plena fiebre revival, el productor Gay Mercader reúne en el Palacio de los Deportes, bajo el título de “Hasta Luego, Cocodrilo”, a Los Sirex, Los Mustang, Los Gatos Negros, Los Salvajes y Los Cheyenes. A la cita acuden 18.000 personas. Los Sirex se animan y vuelven a la carretera, con el único cambio sobre el quinteto original del guitarrista Juanjo Calvo en sustitución de Manolo Madruga.

En 1978 Los Sirex, que tras su regreso apenas han actuado unas pocas veces, son invitados a participar en el Festival Canet Rock 78, alternando con la flor y nata de la música progresiva española más grupos como Tequila, Ultravox o Blondie. Su actuación está programada a las 7 de la mañana, hora infame reservada normalmente a grupos catalanes de segunda fila. Cuando Los Sirex arrancan con “El tren de la costa”, miles de jóvenes somnolientos abandonan precipitadamente sus tiendas de campaña, frotándose sus ojos y sus oídos. La leyenda Sirex queda allí escrita y una nueva generación ovaciona a ese grupo que alguna vez oyeron mencionar a sus padres. Después, varios LP en distintos sellos, actuaciones habituales en los veranos catalanes, antologías de su obra que venden miles de ejemplares y otra vez entre los diez primeros de las listas de ventas en 1980 con su single “Maldigo mi destino".

En septiembre de 2012, el primero de estos purasangres, el batería Luis Gomis, nos dejó para siempre. Pocos días después también falleció Manolo Madruga.

Ojalá que esta biografía sirva a los más jóvenes para descubrir un conjunto indispensable que llevó, y lleva, el rock en las venas. Los Sirex, un grupo de buenos músicos y de buena gente. Por mucho que rebusquemos en archivos y entrevistas, no encontraremos ningún comentario negativo sobre ellos. Por algo será.

El Disco:

En la mayor parte de la década de los 60 cuando un solista o grupo había realizado varios discos pequeños con un buen número de ventas, su discográfica recogía esas grabaciones y las editaba en formato grande; es decir, en LP. De este modo, estos discos de 33rpm eran fundamentalmente colecciones de canciones anteriormente editadas, completadas con algún descarte de singles y EP anteriores. Esta norma no escrita la aplicaban casi todas las discográficas que no se la jugaban con discos caros que eran poco comprados por los raquíticos bolsillos de los jóvenes de aquellos tiempos.

En 1965, con motivo de las Navidades, fecha en la que se vendían un importante número de discos, Vergara decide publicar el primer larga duración de Los Sirex. En él encontramos siete temas que ya habían sido publicados, incluyendo sus tres grandes éxitos, y cuatro más que a principios del siguiente año saldrían publicados en EP. Por tanto, se puede considerar ante todo una antología momentánea del grupo.

Por otra parte, Los Sirex, por la duración estándar de sus canciones y por su contenido eminentemente pop es sobre todo un grupo de discos pequeños y ninguno de los LP que se publicaron mientras estuvieron en activo gozaron de grandes ventas. Otra cosa bien distinta han sido las antologías publicadas en los años 80 y 90, que recogían la historia musical del grupo y que se vendieron, y se siguen vendiendo, muy bien.

Fuente: Julián Molero - lafonoteca.net




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domingo, 4 de mayo de 2014

Los Puntos - Cuando Salga La Luna [LP Polydor] (1973)

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INFO:

En estas cosas de la música a veces ocurren milagros. Pues milagroso resulta que un grupo de muchachos que forman un conjunto para amenizar los bailes en un remoto pueblo de la España profunda lleguen a ser uno de los grandes grupos de la historia del pop español. Sus primeras actuaciones datan de 1967, el pueblo se llama Cuevas del Almanzora y el conjunto se bautiza como Los Puntos…el resto, una leyenda de moros y cristianos.

Los cinco se conocen desde la infancia, como cabe suponer entre vecinos de una localidad que por entonces no llegaba a los cinco mil habitantes. La cabeza del grupo es Pepe González Grano de Oro (guitarra). Con él, su hermano Alfonso (cantante), el bajista José Belmonte, el teclista José Antonio Martínez y Agustín –Tato- Flores en la batería.

Sus inicios son, como todos en esos tiempos, haciendo covers de las canciones de moda, que interpretaban en los bailes dominicales de su tierra almeriense. Pronto deciden que si quieren llegar a algo deben componer sus propios temas y darse a conocer fuera de su provincia. Viajan a Madrid. Su calidad e ideas no pasan desapercibidas en las pocas oportunidades que se les brindan. Polydor los va a fichar en 1969 y ese mismo año aparecerá su primer sencillo: “Miguel / Allá en el Mar” (Polydor, 1969). Pasa totalmente inadvertido. Los Puntos aparecen como un grupo tosco, de instrumentaciones un tanto recargadas y con un estilo cercano a Los Bravos. Al año siguiente, van a conseguir su primer éxito; al menos un éxito relativo. “Good Morning” (Polydor, 1970) con el que van a aparecer por primera vez en una lista de venta, aunque alejados de los puestos cabeceros. En su sello andan locos por encontrar unos nuevos Fórmula V y su estilo se parece en ese momento bastante a este grupo, de los que se van a convertir en serios rivales, compitiendo por el mismo amplio sector de público.

Van a producirse dos cambios fundamentales, entrando en la formación el cantante José Pérez y el teclista Eduardo Sánchez-Manzanera que van a cambiar sustancialmente el sonido del grupo. Pero el asunto no va a ser fácil, pues durante el año 1971 van a publicar algunos singles bastante mediocres, hasta que llega “Magdalena / Arco Iris” (Polydor, 1971) que vuelve a llevarlos a las listas. A partir de ese sencillo van a comenzar a dibujar un sonido propio basado en canciones a menudo cantadas a dos voces, intervenciones ornamentales de los teclados más modernos del mercado y una pareja rítmica que empuja los temas como una biela incansable.

El grupo sigue fiel a sus raíces y continúa residiendo habitualmente en su pueblo. Desde allí crean algunos de los temas más recordados de la década de los 70. Su primer hit será “Cuando Salga la Luna” (Polydor, 1973) con la que alcanzarán el top 3 de ventas nacionales. Ese mismo año publicarán su primer long play de título homónimo al del citado single. A partir de ahí, Los Puntos van a realizar sus mejores canciones, introduciendo elementos arábigos en la instrumentación y las melodías sin perder un ápice de la fresca comercialidad que caracterizaba sus temas. Antes de finalizar 1973 tendrán el doloroso honor de ser el único grupo participante en el homenaje póstumo a Nino Bravo, celebrado en la plaza de toros de Valencia.

Su mejor año sería justo el siguiente con temas como el pachanguero “Esa Niña que me Mira” (Polydor, 1974) o la memorable “Llorando por Granada”(Polydor, 1974) en la que se reúnen en poco más de tres minutos las influencias arábigo-andaluzas y el pop alrededor de una letra que es casi una lección de historia. Ambos discos rozan el número uno absoluto de ventas sin llegar a conseguirlo. Por ese mismo camino de las raíces árabes traídas a las propuestas del pop más comercial, llegarán poco después otras canciones importantes del grupo, como ese himno costumbrista rural titulado “Feria”, “Tierra cristiana” o “El sur”, con el que por fin lograrán el esquivo puesto cabecero de Los 40 Principales, a pesar de no ser de lo mejor de su producción. Así de caprichoso es esto de los rankings de popularidad y ventas.

En 1978 cerrarán su carrera sin grandes alardes ni despedidas. Simplemente, sus propuestas musicales habían quedado agotadas. Pero pronto tendrían continuación, pues Pepe Grano de Oro, Belmonte, Tato Flores y Eduardo formarían Almanzora, un grupo bautizado con el nombre del río de su pueblo, emparentado con el rock andaluz. Bajo ese nombre grabarían varios LP en los siguientes años y se convertirían en uno de los grupos principales de dicha especialidad.

Cuevas del Almanzora nombraría en 1998 a los componentes del grupo hijos predilectos en un homenaje en el que literalmente participó el pueblo entero. Por otra parte, Los Puntos aparecen también entre los 100 personajes almerienses más importantes de todo el siglo XX.

Ya en el actual siglo XXI, los hermanos Grano de Oro rehicieron el grupo y en 2008 dieron una gira por todo el país. Pero este regreso se vería ensombrecido por el fallecimiento en julio del 2007 de Tato, el batería, muerto de un infarto mientras practicaba la espeleología en una de las muchas cuevas que denominan a su localidad natal. Dos años después le seguiría Eduardo.

No sería justo meter a Los Puntos en el saco de los conjuntos horteras de los primeros 70, pues si bien algunos de sus temas buscan descaradamente la comercialidad en la misma onda que Los Diablos o Fórmula V, en sus últimos años compusieron temas de una calidad notable en los que fusionaron músicas muy diversas sin caer nunca en la pedantería o la pesadez.

El Disco:

Al rebufo de su exitoso single homónimo, la discográfica se saca de la manga el primer largo de la banda. De las doce canciones de “Cuando Salga la Luna” (Polydor, 1973), más de la mitad ya habían sido publicadas anteriormente, por lo que no tiene demasiado de novedad.

Este semirecopilatorio tiene el interés de reunir en un solo vinilo los anteriores sencillos del grupo: “Magdalena” (Polydor, 1972), “Ana Vuelve a Casa” (Polydor, 1973) y, por supuesto, el que presta su título: “Cuando Salga la Luna” (Polydor, 1973).

Un disco de escaso interés, pero que ponía en tamaño grande las canciones del grupo y abría una costumbre para Los Puntos, que fueron posteriormente sacando long plays cuando alguno de sus sencillos funcionaban comercialmente.

Fuente: Julián Molero - lafonoteca.net




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